Un VHS, un rollo velado y música solitaria: Anais Bernal y su exposición “FELIC(E)”

Ago 22, 2025 | Artes, Cultura, La Galería, Sala de Escucha

Era niña, estaba en el auto con su papá, y Anais Bernal recuerda escuchar y cantar a coro “La Bohemia” de Charles Aznavour. En el video que se puede encontrar en YouTube, uno de los primeros comentarios dice “Esta canción me produce nostalgia de una época que nunca viví”. En ese video, Aznavour canta en el escenario vestido con un terno. Años más tarde, Anais, fotógrafa digital y analógica, saca una foto a un hombre trajeado caminando por la calle, y el momento que la sacó, inmediatamente pensó en ese momento de su infancia cantando junto a su papá “Bohemia de París, alegre, loca y gris”. Hoy, esa foto forma parte de su primera exposición fotográfica y musical, presentada en la Alianza Francesa de Cochabamba y titulada “FELIC(E)”.

Anais le debe su amor por la música a sus padres. Sobre todo, a su papá, fan de Michael Jackson. Salían, por ejemplo, a un restaurante, sonaba una canción y su papá le decía “te regalo 10 bs si me dices quién canta eso”. Con ayuda de su mamá que le soplaba las respuestas y motivada por su propia competitividad, Anais investigaba y memorizaba a los artistas. En el video de “We Are The World”, su papá le tomaba examen de cada cantante que salía. Sus padres hoy dicen, “¿de dónde habrá salido ella así?”, pero ella sabe: ellos la crearon. La curadora musical, quien actualmente publica playlists mensuales, se formó en esa etapa, entre sus once y trece años, cuando hacía sus playlists grabando sus canciones favoritas de los rankings de los canales de música de la TV en VHS.

Y no solo su amor por la música se formó en la infancia. Esa Anais que hoy expone fue, hace muchos años, una niña marginada, rara, maltratada en el colegio por su peso, sin muchos amigos y, por lo tanto, una niña que pasaba horas frente a la televisión consumiendo series, películas y música. Anais iba con su papá a alquilar películas, volvían a casa y él le hacía ver videos, uno tras otro. Un día le mostró el videoclip de “Thriller” de Michael Jackson, y el “making off” fue lo que le hizo decir “yo quiero hacer esto”. Lo que le hizo amar la imagen, en sincronía con el sonido, y el proceso de creación detrás. Una cinéfila nació. A sus veinte años, aquella cinéfila cumplió su sueño de trabajar en una tienda de películas, en la calle México, luego de ir casi a diario a preguntar por películas y pedir que se las descargaran. Esta misma cinéfila creó, en febrero de 2025, un club de cine llamado “Cineclub Crudo”.

En “Trainspotting”, el clásico de 1996 dirigido por Danny Boyle, la escena en la que Mark Renton conoce a Diane, con un vestido de lentejuelas y un abrigo rojo, es acompañada por la canción “Atomic” de Blondie, uno de los grupos favoritos de Anais. Un día, caminando hacia la calle España, dio con un anticuario, donde se encontró con una caja de vinilos. Ella ya había investigado sobre los vinilos, formato principal de muchas de sus bandas favoritas, y sabía que eran objetos fascinantes, a veces difíciles de encontrar, que permitían que la música se escuchara mejor. Fue ese día que compró, por diez bolivianos, su primer vinilo, encontrado en esa caja: “Grandes Éxitos de Blondie”.

Desde el VHS hasta las películas en DVD, los vinilos y las cámaras de rollo, los formatos analógicos son esenciales en la construcción artística y personal de Anais Bernal. En sus veintes compró su primer vinilo y su primera cámara analógica la compró cerca de cumplir los treinta. En 2022, ya llevando unos años en la fotografía digital, decidió que la fotografía analógica era un siguiente paso que tomar, así que compró su cámara, sin saber de cámaras, a través de un amigo que fue a Nueva York, y un rollo, sin saber de rollos, del fotoestudio “Reflex” de Cochabamba.

Sacar fotos en analógico es cuestión de azar. Así piensa Anais. Ese primer rollo fue estrenado en su fiesta de cumpleaños 30 y la emoción quiso que todas las fotos de ese día fueran sacadas con la cámara. Cuando reveló aquel primer rollo, absolutamente todas las fotos estaban quemadas y no quedó un solo recuerdo de su cumpleaños número 30. Así funciona el azar, toca frustrarse de vez en cuando.

Con la práctica y sin bajar los brazos, Anais incorporó el rollo a sus prácticas fotográficas que, desde siempre, tuvieron banda sonora de fondo. Escucha música mientras “fotea” y, muchas veces, el momento en que la fotografía sale, inmediatamente se le viene una canción a la mente. Siempre esta conexión, entre música e imagen, la nostalgia aún por venir hacia el objeto físico, el cine de por medio y las emociones como hilo conductor. Así fue como creó la muestra que hoy se encuentra en la Alianza Francesa, recogiendo fotografías desde 2018 que contaban con “soundtrack” desde el día 1.

“FELIC(E)”, título que hace referencia a la película italiana de 2018 “Lazzaro Felice”, pone en cuestionamiento, tal como hace el filme, la felicidad que se puede encontrar en la superficie. Es un despliegue de emociones desde la mirada de Anais, atravesada por sus experiencias vividas, el dolor, el recuerdo, la depresión. Sin embargo, esto no queda en una perspectiva individual, sino que creó un video, expuesto el día de la inauguración, con fragmentos de entrevistas a seres queridos sobre las canciones que marcaron sus vidas, que les generan felicidad, tristeza, que son importantes en su memoria. La canción que acompaña el video es “Under Pressure”, de Queen y David Bowie.

“Under Pressure” es la pieza que musicaliza una de las escenas más emblemáticas de la película “Aftersun” (2022), dirigida por Charlotte Wells. Calum, el protagonista, está bailando junto a su hija Sophie en el último día de sus vacaciones, pero la escena transmuta de un momento tierno y familiar a la manifestación de la soledad y la depresión. El hombre que baila solo, en medio de la gente que se disuelve en la oscuridad, las luces intermitentes, el sudor, la música, la angustia, el color, la luz, la música, los recuerdos, el presente, la música, la música, la música. FELIC(E), y toda la obra fotográfica de Anais Bernal, toma como manifiesto, con matices de su propio contexto, lo que Charlotte Wells quería transmitir con esta escena. Y parte, como es preciso, de la música.

El eje central de la fotografía de Anais es la quietud dentro del movimiento. El hombre que camina solo en medio del baile de las luces de la ciudad. El transporte público al final de la tarde, cuando toca volver a casa. El mercado cuando se ofertan los últimos productos. Es la imagen que se siente de archivo, atemporal, el pedazo anacrónico en medio del tiempo que nunca para. La mirada de Anais es la mirada de la nostalgia del momento que todavía no se ha ido, como el poema de Borges titulado “La nostalgia del presente”, pero con Charles Aznovour sonando de fondo, con Él Mató A Un Policía Motorizado, con Gal Costa, con Charly Garcia, Los Ronisch, Weyes Blood, Beach House, Caetano Veloso, Radiohead. La mirada acompañada de ritmos y armonías, de planos cinematográficos, y de una apreciación de la vida del niño raro y marginado que llevamos dentro.

Alejandra Almaraz

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