El escritor que no piensa en el cuerpo
Verónica Rocío Posada Soto Mis uñas están cansadas de seguir el flujo incesantede unos dedos ansiososque escriben desde la cabeza,desde la educación racional del “escritor bien”. Escriben para la comodidadde otro ilusorio que tal vez nos lea. Entonces se van poniendo...
El cuerpo que arde cuando nadie lo mira
Verónica Posada Hay cuerpos que no duelen: resisten en silencio, obedecen a la rutina, cumplen su papel disciplinado en el teatro social. El mío no. Mi cuerpo arde, recuerda, protesta. Tiene su propio idioma. Cuando todos duermen, él despierta. Cuando todos hablan, él...
