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Orbital – Samantha Harvey: Un lugar donde no existimos

Mar 6, 2026

Roberto Oropeza

Un astronauta sale de la estación espacial para hacer algunasreparaciones de rutina. Al hacerlo comprende que está flotando en el espacio. Hasta ahí nada nuevo. De tantas veces haber visto esta escena en las películas, le restamos importancia. Sin embargo, hay algo dramático en el asunto. Él está flotando en la nada absoluta, sin saber qué es arriba oabajo. En el vacío se desdibujan los límites. El universo entero parece engullirlo en un primer momento, y luego ocurre algo aún peor: ese universo —de miles de asteroides, planetas, agujeros negros, lunas y soles— lo ignora por completo. No lo reconocen, no le dan ninguna señal para que él se sienta parte de este espectáculo asombroso y magníficamente bello. Si habla, no lo oyen; si enciende una luz, no lo ven. No existe.

Al cerrar Orbital (Ed. Anagrama, 2025) de Samantha Harvey, lo que queda es una sensación de vacío y silencio, como si alguien hubiera cortado de golpe la música que se iba repitiendo de forma cadenciosa durante varias horas. Solo queda volver a la rutina, al ritmo habitual, pero ya no es posible. Ahora uno mira el cielo de una manera distinta, incluso logra sonreír al anochecer aun en la hora más oscura. Por un ligero instante se logra despegar los pies del suelo:ahora un segundo más que el salto habitual. Samantha Harvey ha conseguido escribir un libro que no trata de nada. Y esta es quizá su mayor grandeza, porque pese a todo no hay ningún momento de desperdicio o cansancio, cuando todo debería indicar que sí.

La Estación Espacial Internacional da 16 vueltas a la Tierra en un solo día. Orbital toma ese ritmo como estructura: 16 capítulos que acompañan a seis astronautas y sus vidas en este viaje que se torna eterno. Se instala la idea de un tiempotrastocado en el que todo parece ocurrir en el presente. El futuro es solo un bosquejo, determinado por la falta de gravedad. Lo normal entonces, se concentra en el acto deflotar las veinticuatro horas. Los protagonistas realizan sus rutinas de ejercicio y experimentos científicos, y tienen un tiempo de descanso destinado solo a contemplar a su planeta madre: acciones diminutas frente al universo infinito.

Orbital profundiza en aquello que representa “la nada”. Esta acción logra abrir un abanico de posibilidades, puntos de fuga por donde deambula libremente el texto. En una primera instancia se abocará a la astronomía y la geografía desde un lado más poético. Harvey y su prosa sobrevuelan el mundo girando interminablemente: una danza de luces y sombras continuas que deja, en el intervalo, toda la gama de colores a la vista: el lavanda del Ártico, la explosión deldespuntar del sol, el verde purpúreo del Nilo serpenteante. Y cuando anochece y las ciudades se iluminan una por una, los astronautas alcanzan a dar fe de la existencia de la humanidad; solo en ese momento esa esfera azul deja de estar deshabitada para tener líneas eléctricas que la recorren de extremo a extremo.

Si bien Orbital tiene la particularidad de no establecer una trama directa, los seis astronautas tienen sus pequeñas historias, donde exploran la muerte, el duelo, los lazos, el amor, la amistad y, sobre todo, reflexiones acerca de la humanidad, su papel en la Tierra y su destino final.

A lo largo de sus páginas, el libro se siente como el canto de un antiguo dios al mundo y a la vida, en un modo simple ynatural, como las vueltas que da el planeta. Armónicas. Y en el centro está la insignificancia del ser humano frente al universo. Todos los esfuerzos que realizan los astronautas —y la humanidad en general— para habitar este planeta, pero también para intentar salir de él, se ven no correspondidos por un universo que parece indiferente a la vida. Esto revelaalgo más profundo: la necesidad de encontrar sentido a nuestra presencia se hace evidente en cada giro de la estación, en la rutina que parece mínima frente a la inmensidad. 

Orbital ahonda en lo contradictorio cuando los astronautas miran la Tierra y la idealizan como un lugar sin fronteras, donde los humanos podríamos ser uno y alcanzar la paz; para, líneas más tarde, hacer añicos este argumento aldescubrir que, aun en la altura a la que se encuentran, lograndistinguir la destrucción y los estragos que provoca la política, y que no hay más futuro posible que el de la extinción. El libro se mueve siempre entre extremos: de lo pequeño a lo grande, de la oscuridad a la luz, todoconviviendo en el mismo instante.

Se recomienda leerlo de noche, siguiendo el canal de YouTube de la Estación Espacial Internacional. Entonces Orbital ya no tratará de geografía ni astronomía, ni tampoco de las historias de los astronautas, sino una exploración denosotros mismos.

El latigazo del amanecer transformará nuestras dudas en éxtasis y desesperanza.

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Escrito por Roberto Oropeza

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