La pelvis hacia el lado contrario
Valentina Gonzales Aramayo Huanca Mis papás no me dejaban salir sola a la calle. Después del colegio, llegaba a mi casa y, como monja de claustro, me metía a mi cuarto a leer y leer y leer. De niña estaba bien, no me quejaba. Pero una crece y debe cambiar de ropa...
