>> Política

El otro algoritmo: identidades que no elegimos

Mar 19, 2026

Fuente: Firefly desde UNESCO

Franco Arrieta

Cada vez que abrimos una red social, creemos que decidimos qué mirar, pero en realidad somos invitados a un menú que no elegimos. El algoritmo observa, registra y deduce: cuánto demoramos en un video, qué nos incomoda, qué nos retiene, qué nos hiere. Con eso construye una versión de nosotros. Una versión simplificada, útil, comercializable.

El problema es que en América Latina esa simplificación nunca es neutral. El algoritmo reconoce patrones que tienen más que ver con desigualdad que con preferencias: barrios, hábitos, horarios de conexión, poder adquisitivo, aspiraciones, precariedad, migración, frustraciones. No necesitamos decírselo: él lo infiere. Y lo usa.

Por eso, muchas veces no vemos “lo que nos gusta”: vemos lo que la plataforma cree que corresponde a nuestra categoría social. Vemos pobreza romantizada, “superación” sin contexto, humor que esconde dolor, influencers vendiendo soluciones mágicas, o noticias que alimentan miedo. Mientras tanto, quienes tienen otra clase digital —mejores dispositivos, mejores conexiones, mejores datos— reciben un Internet completamente distinto.

Ese es el otro algoritmo: el que clasifica sin que lo notemos, el que reproduce brechas, el que organiza mundos paralelos dentro de la misma aplicación. No es sólo un sistema técnico: es una narrativa sobre quiénes somos. Y muchas veces, una narrativa que no elegimos.

Tal vez por eso necesitamos empezar a hablar de redes sociales no como entretenimiento, sino como un territorio donde se juega la identidad contemporánea. Porque cada scroll, cada like y cada silencio también escriben quién somos, y en qué versión de nosotros se refleja el próximo contenido.

En esta misma categoría

Escrito por Casa de Nadie

Textos relacionados

Share This