
Selección y curaduría: Alba Durán
Cañaveral
una tonelada sobre mí
hecha de mimbre
y un junco
cerca de un río
no quiero pesar
quiero crecer
volar con raíz
empezar sobre la tierra
y terminar en el aire
ser en forma de respaldo trenzado
bajo una parra
dejarme tejer
sostener una charla
entre vecinos
entre sus silencios
una avalancha sobre mí
de esparto
derramar riqueza
en color madera
amar
ser caña
seca al sol
vestida de lino
al cielo
Cecilia Casas Gómez
En mi infancia
en mi infancia
a la orilla de casa
construyo un barco
repleto de maderas heridas
lo echo a la calle
y me subo
unos metros -de ese recuerdo- me bastan
para sentir
que sigo huyendo.
Leandro Salas
La manía de la albahaca por hablar sola
Hoy, me han envenenado
unas sílabas extrañas,
me han recitado sin saber que tengo de poeta
lo mismo que tengo de faro;
tengo de pájaro,
lo mismo que tengo de albahaca.
Esa planta rara, en la maceta,
hace años que habla sola.
Yo la escucho, con la paciencia humana
de querer comprender lo inefable,
lo perpetuo,
lo que no necesita testigos,
y ella habla, habla, habla sola.
Desgaja el perfume de un umbral
que solo ella conoce,
y esas sílabas injustas
se desperezan, con la modorra que exigen
el insomnioy el amor.
Sin embargo, no podrán saber todavía,
qué es esto a lo que llaman memoria.
Los relojes, a veces, fallan.
María Sofía Abarca
Constelación
Es el aire que fluye entre nosotros
el que calienta con entusiasmo este barril
Lleno de un suspiro que eriza la piel
Donde una constelación
Representa sus fases
En las manos de un joven demiurgo
que con sus pies balancea la trayectoria
Sobre una espalda que está a punto de colapsar
Por un caos que aleja a dos niños
de jugar
De aprender
nace un extraordinario orden
que depende de la precisión de un par de dedos
Como también de su variopinta vida
El rio del tráfico sigue su cauce
el verano no deja de transcurrir sobre sus
cabezas
refugiadas en la sombra de un níspero
pronto la lluvia exilia esta imagen
—¿A dónde habrá ido?—
Raúl de Jesús Sánchez Mendoza
La siembra
La tribulación dorada de la espiga
triangula el horizonte que duerme,
adolorido por la desposesión
en la demanda del trigo.
Si algo se divisa a lo lejos
es el aire que levanta el polvo
en venatorio vórtice
apresando el suspiro de la Tierra.
Mujer asqueada, grieta;
lacerada ilusión de monte verde
sobre madrigueras en calma.
Sin la perlada huella de humedad
el arado solo es quejido
al hacerse el surco.
Ofelia Sombra
HAIKUS SOBRE LO QUE SOBRA
I
Es el reflejo
soy yo quien aparece
quien sobra ahí.
II
La voz, mi voz
resuena, desvanece
ya no hace falta.
III
Solo la sombra
solo ella caminando
sin cuerpo al ras.
Julio César Plata Rueda
Inocencia del olvido del nombre
Hay que encontrar un bosque
en donde vagar sin nombre
en donde perderse
en donde encontrarse
en donde hallar lo perdido,
aquello que puede
ser uno, o aquel
una ausencia que diga:
“andemos juntos
un trecho del sendero;
si vamos más lejos,
si nos adentramos hondo,
te lo diré todo”
un olvido que nos habilite
a rodear amorosamente
el aterciopelado cuello
de un dulce y confiado
león de montaña
Martín C.
La tormenta
Oscura en la distancia
Viaja veloz y se estrella en la ventana
Los rayos abren los nubarrones
Con sus venas calientes
Unas largas, otras apenas perceptibles
Algunas son garras de animales
Otras, ríos
Y cuento los segundos antes de
los estrepitosos truenos
Que se unen a las pulsaciones de
La migraña que se avecina
Y juntos estallan en mi centro
En este tormento sin fin que
Profiere el insomnio
La sangre es
Un barco que navega por mis venas,
Y quiere salir y unirse a
La lluvia y sus gotas
Y en el cristal
Atrapar la luz
Encerrarla en un caleidoscopio de ramas y
Flores tristes que anidan en las yerbas silvestres
Que apenas intentan mirar la luna traviesa
Pero se quedan dormidas
En ese momento,
Ya la mañana está al otro lado de mis párpados.
Camila Urion













