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Justiniano bajo la lluvia

Dic 5, 2025

Entre 2021 y 2023, se deforestaron en Bolivia más de 1.170 millones de hectáreas, destinadas principalmente a la expansión de la frontera agrícola, según el informe Radiografía al 2024 de la deforestación y conversión de ecosistemas no boscosos en Bolivia de Revista Nómadas. Entre 2021 y 2023, las hectáreas de bosque incendiadas sumaron más de 10 millones en el país. Entre 2021 y 2023, Justiniano fue presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente.

A la lluvia del 10 de noviembre se le atribuyó un simbolismo místico, el augurio de un “nuevo ciclo” para el país. La posesión del nuevo gabinete de Rodrigo Paz traía consigo, según el mismo gobierno y afines, una especie de “limpieza purificadora” de todo lo pasado. Esta misma lluvia diluía el rastro en la memoria colectiva de lo que en años anteriores, en la misma época, fue una catástrofe ambiental en forma de incendios que indignó a la población al punto de jurar que nunca más se permitiría un desastre de tal magnitud. En este nuevo ciclo, marcado por la ahora inestable época de lluvias, se posesiona a Oscar Justiniano como ministro de Medio Ambiente y Agua, así como ministro interino de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

Oscar Mario Justiniano Pinto nació el 26 de octubre de 1977 en Santa Cruz de la Sierra. Se formó como administrador de empresas en la Universidad Tecnológica de Santa Cruz y realizó una maestría en Coaching Empresarial en el Tecnológico de Monterrey. Este empresario cruceño fue gerente general de la granja porcina Poricruz SRL y Secobol (servicios de comida boliviana), y ocupó cargos directivos en Incontacto, Toyota S.A. (según los registros de la ASFI) y Exomad Green. Esta última empresa es una ramificación de la empresa de exportación maderera Exomad, y su CEO es Diego Justiniano Pinto.

Además de su trayectoria empresarial, Oscar Justiniano fue presidente y líder de importantes instituciones para el agroempresariado cruceño, como la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), la Asociación de Productores de Porcinos (ADEPOR) y la CONFEAGRO, así como de la FEXPOCRUZ y la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC). Esta pertenencia casi protagónica a la agroindustria por parte de un ministro de medio ambiente ha despertado el malestar de sectores ambientalistas por el vínculo demostrado entre este sector con la deforestación y los desastres climáticos recientes en el país.

Sin embargo, si bien Justiniano tiene detractores, también tiene y ha tenido a lo largo de su trayectoria a grandes simpatizantes de su causa, la del modelo productivo cruceño. “Estamos mal, el gobierno no los entiende”, le dijo el periodista Carlos Valverde al entonces presidente de la CAO en una entrevista en 2022. En ese programa, Justiniano expone las dificultades a las que su sector se enfrenta y comenta las pérdidas cuantiosas de producción de maíz en el invierno pasado debido a las heladas y fenómenos climáticos, concluyendo que, por un lado, el gobierno central pone demasiados obstáculos a la agroindustria y que, por otro, parte de la solución son, indiscutiblemente, los organismos genéticamente modificados. Valverde secunda y complementa las afirmaciones de Justiniano en un tono de ameno diálogo, más que de entrevista periodística.

“Pedimos [con el gobierno central] un diálogo sincero, honesto y con todos los números”, afirma Justiniano en un momento del programa. Respecto a los números, la CAO ha afirmado que la ampliación de la frontera agrícola ha sido un modesto 3% anual en promedio durante los últimos 5 años (2020-2025), manteniendo alrededor de 1.2 millones de hectáreas sembradas en la campaña 2024-2025 sin expansión agresiva, cifras que Fundación TIERRA niega, pues el modelo soyero consolida tierras transnacionales, invade territorios indígenas y prioriza conversión de bosques húmedos sin recuperación de suelos sobreexplotados. Las investigaciones de la institución señalan que, entre 2001 y 2021, la soya causó más de 900.000 hectáreas deforestadas y un pico en los últimos 5 años. Entre 2020 y 2021, generó 182.700 hectáreas de pérdida forestal (18% anual nacional), 5-30 veces más por tonelada que en Paraguay, Brasil o Argentina.

Pero Justiniano no solo ha sido vinculado con empresas productivas o agropecuarias. A finales de abril de este año, el titular “Circulan versiones de que El Deber cambió de propietarios” generó eco en diversas cuentas en redes sociales y medios como Brújula Digital y Eju.TV. Según fuentes reservadas, la familia Rivero, dueña de El Deber, uno de los medios de comunicación más grandes del país y con mayor cobertura al agroempresariado cruceño, habría decidido reestructurar las acciones como un plan de salvataje para el periódico, y entre los nombres de los nuevos accionistas estaban Oscar Mario Justiniano Pinto y Diego Justiniano Pinto.

En “Fama, poder y ganas”, en su programa del 30 de abril, Oscar Mario Justiniano desmintió ser parte de los accionistas de El Deber S.A., afirmando que era un préstamo de parte de tres grupos del empresariado cruceño al periódico. Por su parte, Diego Justiniano Pinto encabeza la lista en una publicación de aumento de capital del 30 de mayo en la Gaceta Electrónica del Registro de Comercio de Bolivia, con el 21,30% de las acciones. Diego Justiniano Pinto fue presidente y es ahora primer vicepresidente de la Cámara Forestal de Bolivia, además de CEO de Exomad Green, y su nombre también figura en una Petición de Informe Escrito (PIE) de la Cámara de Diputados de 2023 que solicita al Tribunal Supremo de Justicia el número de procesos judiciales en contra tanto de él como de Luis Roberto Flores Orellana (exdirector de la ABT – Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra) y de Kevin Germán Bowles (ciudadano aprehendido en 2023 por utilizar a la empresa TLT Hardwoods & Veneers S.R.L para traficar 440 kilos de sustancias controladas a Europa).

Oscar Mario Justiniano asume su cargo ejecutivo en el palacio bajo la lluvia. Ese día, como la norma lo exige, hizo su declaración jurada ante la Contraloría General del Estado y declaró Bs. 18.581.188,00 en activos, Bs. 1.960.708,00 en pasivos o deudas y Bs. 2.683.414,00 en rentas recibidas, no habiendo mayor detalle del origen de esas cifras. Se ha empapado de datos falsos respecto al financiamiento climático de Bolivia y se encuentra sumergido en la intervención de EMAPA por supuesto caso de corrupción. No obstante, el agua no ha limpiado las calles, ha dejado incógnitas, figuras difusas y toda una hoja de ruta para uno de los países más biodiversos del mundo por establecer. Mientras tanto, mientras el cielo se aclara, es un momento de regocijo, pues llueve, y, en tiempos de cambio climático, la lluvia constante es lo que un ministro de medio ambiente comprometido con la agroindustria más va a anhelar y necesitar.

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Escrito por Alejandra Almaraz

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